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SOCIEDADES CIENTÍFICAS
TABAQUISMO PASIVO Y ENFERMEDAD

Dr. Carlos Disdier y Dr. Juan Antonio Riesco Sección de Neumología, Hospital San Pedro de Alcántara, Cáceres

El tabaquismo pasivo se define como la exposición que sufren los no fumadores cuando se ven obligados a inhalar los productos de la combustión del tabaco presentes en ambientes cerrados. En los últimos años, son numerosos los estudios que han demostrado el papel de la contaminación ambiental del humo del tabaco como causa de enfermedad. El reconocimiento de esta acción nociva en el estado de salud, así como el carácter involuntario de quien lo padece (familiares, trabajadores), las características de la población que lo sufre (niños, embarazadas, enfermos estables y convivientes sanos) y el ámbito en el que se desarrolla (domiciliario, laboral o lugares públicos), deben servir para que los médicos alerten de este factor de riesgo a sus potenciales pacientes y para que los legisladores y autoridades sanitarias hagan los esfuerzos necesarios para lograr un ambiente sano, libre de humos.

En esta exposición, se analizarán brevemente las características del humo que contamina los ambientes cerrados, su repercusión en la salud, las poblaciones de mayor riesgo y la normativa actual que debe velar por los derechos de los no fumadores.

La contaminación ambiental por humo del tabaco "humos de segunda mano"

El humo del tabaco es un complejo aerosol originado por la combustión y destilación de los productos que se originan al encender un cigarrillo. En su composición más de 4.000 sustancias químicas han sido aisladas, de las que 2.550 proceden del tabaco no adulterado y el resto provienen de aditivos, pesticidas, metales y compuestos orgánicos. Muchos de sus componentes son irritantes, oxidantes, radicales libres, toxinas y más de 50 sustancias con potencial carcinogénico.

En la combustión de un cigarrillo se producen dos tipos de corrientes, la corriente principal, que es la que alcanza los pulmones del fumador después de una pipada y que se origina a una alta temperatura (más de 900º C), y la corriente secundaria, constituida por el humo que se desprende del cono de ignición del cigarrillo (originado a una temperatura de 600º C) y el que se escapa a través de los poros de papel entre calada y calada.

Las partículas que forman la corriente secundaria son de menor tamaño y la concentración de sustancias nocivas tales como el monóxido de carbono, nicotina, amoniaco, benzopirenos, nitrosaminas, polonio y cadmio es mayor que la analizada en la corriente principal. La contaminación ambiental por el humo del tabaco está originada por esta corriente secundaria y por el humo que vuelve a exhalar el fumador después de la pipada. El grado de ventilación y dimensiones de los locales cerrados, el número de fumadores activos y pasivos, el tiempo de exposición y la humedad atmosférica influirán en la mayor o menor carga de contaminación ambiental. El grado de exposición a estas sustancias puede ser analizado mediante marcadores biológicos como la cotinina, un metabolito de la nicotina con una vida media de 17 horas, que se detecta en sangre, orina, saliva y líquido amniótico.

Consecuencias de estos "malos ambientes"

Los niños son más vulnerables a los efectos nocivos del humo del tabaco ya que sus sistemas, inmunitario y respiratorio, se encuentran en desarrollo. Además, pasan más tiempo en el domicilio por lo que la exposición es mayor . Los hijos de padres fumadores presentan niveles de cotinina en saliva y orina más elevados que los hijos de no fumadores , y se ha demostrado en los primeros una mayor prevalencia de asma y de visitas a los Servicios de Urgencias por problemas respiratorios y óticos, así como un mayor absentismo escolar. Recientemente, también se ha demostrado asociación entre tabaquismo pasivo y enfermedad meningocócica invasiva en niños. El aumento de riesgo para esta enfermedad puede ser cinco veces mayor en niños que padecen el tabaquismo materno, cuatro veces en caso de padre fumador y de nueve veces cuando ambos padres son fumadores en comparación con padres no fumadores . Por último, los hijos de padres fumadores tienen un riesgo del 60% de llegar a ser fumadores, comparándolos con los hijos que viven en ambientes familiares sin humos3.

La exposición pasiva al humo del tabaco es un factor de riesgo reconocido para el desarrollo del cáncer de pulmón. En un metaanálisis realizado sobre 37 artículos, las mujeres no fumadoras que convivían con un cónyuge fumador, presentaron un riesgo 24% superior que las que convivían con un no fumador, y esta relación fue proporcional al número de cigarrillos fumados por su cónyuge y tiempo de exposición . De la misma manera, el tabaquismo pasivo puede desencadenar crisis isquémicas , por un mecanismo favorecedor de la agregación plaquetaria. Un análisis realizado en 19 estudios epidemiológicos demostró que los no fumadores que conviven con un fumador, pueden llegar a alcanzar un riesgo 30% mayor de padecer cardiopatía isquémica7. Para muchos pacientes asmáticos, una breve exposición al humo de un cigarrillo se asocia con el comienzo de síntomas respiratorios y se ha demostrado un incremento en la hiperrespuesta a la provocación con histamina.

En la embarazada, el humo del tabaco puede dañar al feto por el paso de sus componentes por vía placentaria. Entre los posibles efectos nocivos en la gestante se incluyen abortos, embarazos ectópicos, anomalías en la función placentaria y partos prematuros. Los fetos pueden sufrir malformaciones congénitas y los neonatos nacen con bajo peso más frecuentemente. Otras posibles alteraciones en lactantes y niños de gestantes fumadoras son la mayor predisposición a sufrir muerte súbita del lactante, mayor susceptibilidad a padecer neoplasias en la edad adulta y menor desarrollo de la capacidad funcional respiratoria.

"Cómo aclarar el ambiente"
Aspectos legales del tabaquismo pasivo en España


En función de lo expresado anteriormente, parece necesario que las autoridades político-sanitarias arbitren medidas legislativas, cuyos objetivos deben ser los siguientes:

1.- Proteger a los más jóvenes del inicio al consumo de esta droga.
2.- Proteger el derecho de los no fumadores a vivir en ambientes limpios de humo.

Para conseguir el primer objetivo, algunas medidas como incrementar el precio del tabaco, controlar la venta al menor y regular la publicidad que anima a su consumo se han mostrado eficaces.

Es importante concienciar a la población de los riesgos para la salud derivados del tabaco, tanto para quien lo fuma activamente como para los que le rodean. En España, desde el 1 de enero de 1993 (Reales Decretos del Ministerio de Sanidad y Consumo 192/1988 del 4 de Marzo y 510/92 del 14 de Mayo) se establece que las cajetillas de tabaco, además de la mención a los contenidos de alquitrán y nicotina, deben llevar advertencias relativas a la salud.

La Unión Europea ha promulgado dos directivas con respecto a la publicidad del tabaco. En 1989 la Directiva 89/552/CEE reguló la publicidad televisada. Posteriormente, la Directiva 98/43/CE ha prohibido en la Unión Europea toda clase de publicidad del tabaco (directa e indirecta), incluidas aquellas formas de publicidad que utilicen emblemas, símbolos, marcas o cualquier signo distintivo utilizado por los productos del tabaco. Los plazos para la aplicación de la ley serán de un año para la prensa escrita, dos años en los casos de patrocinio y, en casos excepcionales (patrocinio ya existente de acontecimientos, etc), un plazo de tres años. En todo caso, deberán concluir el 1 de Octubre del año 2006 a más tardar.

La regulación del consumo de tabaco en los lugares públicos, centros sanitarios, centros escolares, etc., mediante la promulgación de leyes, ha sido una medida que ha resultado eficaz en los países anglosajones.

La Unión Europea, en 1989 promulgó una directiva de obligado cumplimiento para todos los países miembros que prohibe fumar en los lugares públicos no reservados específicamente para ello. En España, el Real Decreto 192/1988 con fecha del 4 de marzo, establece que no se puede fumar en oficinas de atención al público, en centros docentes y sanitarios, en lugares donde estén mujeres embarazadas, en instalaciones de ocio que estén cerradas y en sitios donde se manipulen o procesen alimentos. Con fecha de 7 de Noviembre 1999, se amplió la prohibición expresa de fumar en transportes públicos. A pesar de esta legislación, el incumplimiento en nuestro país es la regla, y es deseable y necesario un mayor esfuerzo por parte de las autoridades sanitarias para informar mejor a la población de los riesgos del humo del tabaco, vigilar y hacer cumplir la normativa y, en el ámbito laboral, hacer propuestas factibles para mejorar los sistemas de ventilación, crear zonas separadas para fumadores y no fumadores y, siempre, hacer prevalecer el derecho del no fumador en situación de conflicto.

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