COLEGIO
LA BURBUJA SANITARIA (Tomás del Monte) (13/08/2004)
Hace más o menos un año, surgió el debate sobre una posible Burbuja Inmobiliaria, con riesgo de estallar y crear un grave problema, no sólo inmobiliario, sino económico general. Con el paso del tiempo el tema se ha desvanecido, y los datos demuestran que la inversión en el sector, sigue siendo atractiva y lo seguirá siendo mientras el precio del dinero esté bajo.
Sirva este preámbulo para orientar inicialmente sobre el título y el contenido que le sigue. Sin ánimo de alarmar, sino de prevenir, considero que va siendo hora de exponerle a la sociedad, desde las instituciones profesionales y sus representantes, la realidad del Sistema Sanitario Público español desde el punto de asistencial, y sus riesgos latentes y no tan latentes.
Analizaremos la situación desde la perspectiva de los dos colectivos más directamente implicados: los ciudadanos: usuarios y pacientes reales o potenciales, y los médicos, responsables en gran medida de la salud de la población.
La asistencia sanitaria de toda la población, salvo los funcionarios del estado, está encomendada como proveedor único a los Servicios de Salud de las Comunidades Autónomas, herederos del INSALUD central, en régimen monopolista.
El acceso a la asistencia es universal, por mandato legal, y debe ser en régimen de equidad, pero la realidad tiene muchos matices y agravios comparativos. La accesibilidad directa es solamente parcial, ya que sólo se puede acudir de manera inmediata a los servicios de Atención Primaria (médico general, pediatra extrahospitalario y atención continuada de los centros de salud), y a los Servicios de Urgencia de los hospitales. La Asistencia Especializada no tiene acceso directo, al médico especialista sólo se puede ir, previo volante del médico de atención primaria, y a través de la lentísima burocracia intermediaria.
Esta situación es inusual en Europa, y en nuestro propio país tenemos un importante colectivo privilegiado, desde este punto de vista, que tampoco la sufre. Se trata de los más de dos millones de funcionarios civiles, militares y de la justicia, activos y jubilados, más sus familiares beneficiarios, integrados en sus tres mutualidades (MUFACE, ISFAS, MUGEJU). Estos funcionarios son los únicos ciudadanos españoles, que pueden elegir modelo asistencial: entre el gestionado por las administraciones públicas, o el ofertado por las entidades de seguro libre. Tienen igualmente acceso directo e inmediato a todos los especialistas médicos, si eligen las compañías de seguro libre, lo que supone un tiempo de espera mínimo, razón por la que la inmensa mayoría opta por este Modelo Libre. “Primer agravio comparativo, primera quiebra de equidad”.
La calidad de los medios materiales y humanos, del Sistema Asistencial Público es de alto nivel, y como consecuencia de ello la asistencia que se presta suele ser muy buena, pero se hace con tanto retraso, en tantas ocasiones, que resulta insufrible. Las listas de espera quirúrgicas (cuantificadas), o de primeras consultas, revisiones y pruebas complementarias (incontables), son la gran asignatura pendiente del Sistema Público, que no se resolverá con leyes de plazos límites, al final meros brindis al sol.
¿Qué ciudadanos españoles tienen posibilidad de eludir las listas de espera dentro del Sistema Público? Los que tienen medios para contratar un segundo seguro privado o pagar directamente la asistencia privada. “Segundo agravio comparativo, segunda quiebra de equidad”.
Todos los gobiernos centrales y autonómicos, llevan mucho tiempo dándole vueltas al incesante incremento del gasto general sanitario, que año tras año rebasa las previsiones y descabala los presupuestos. Se han tomado muchas medidas más o menos eficaces (medicamentazos, recetas de genéricos, precios de referencia, etc.), y de forma recurrente lanzan el globo sonda del copago, ahora el euro por servicios solicitados, pero nuestros políticos no se atreven con algunas imprescindibles, para controlar al menos el gasto farmacéutico.
La primera dejar de regalar de forma indiscriminada, los medicamentos a todos los jubilados no funcionarios del estado, que sólo conduce al mal uso y despilfarro. ¿Es lógico regalar las medicinas a un matrimonio de pensionistas, con rentas mensuales por encima de los dos mil quinientos euros y hacerle pagar el cuarenta por ciento del precio de las mismas, a un padre de familia en activo o parado, que no llega a los mil euros de ingreso al mes? “Tercer agravio comparativo, tercera quiebra de equidad”.
La segunda medida imprescindible para racionalizar el gasto farmacéutico, es devolverle a los médicos, especialmente al médico de cabecera, tan lamentablemente devaluado, la autoridad profesional usurpada por el Sistema, que les permita prescribir en libertad, sin las presiones de Jefes y usuarios que ahora padecen.
Podríamos seguir enumerando agravios comparativos y quiebras de equidad entre ciudadanos, colectivos y territorios, pero en aras de la síntesis pasaremos a exponer la situación del otro colectivo anunciado.
Los médicos del Sistema Publico Español son todos asalariados, pero poco más del treinta por ciento mantienen una vinculación estable (propietarios), el resto son interinos (de hasta quince años de duración) o con contratos basura, que van desde las veinticuatro horas a los noventa días, una precariedad laboral muy superior a la de cualquier otro sector.
Las retribuciones, indiscutiblemente las más bajas de nuestro entorno europeo, y con diferencias nada despreciables dentro del propio estado español, han llevado a los facultativos españoles, en los últimos veinte años, a una pérdida de poder adquisitivo continuada, que invita a la desbandada profesional. Los médicos españoles están abocados, a trabajar un sinfín de horas extraordinarias, con jornadas continuadas de hasta cuatro días seguidos de guardias, de dudosa legalidad, para mantener dignamente a sus familias. Esta situación irregular, está siendo vergonzantemente propiciada por los gestores sanitarios, para aliviar las listas de espera, ahorrar el dinero que costaría ampliar las insuficientes plantillas y mantener un poco calmados a los galenos, desde el punto de vista crematístico.
El desolador panorama económico-laboral descrito, no se ve mínimamente aliviado por el reconocimiento de los Jefes. Cuando hablan en público de los médicos, se deshacen en elogios, nos piden participación y complicidad, poco menos que imposibles, pues la experiencia nos tiene demostrado que nos oyen algo, pero no escuchan nada. Los médicos vivimos con impotencia el uso político-partidista que se hace de nuestro trabajo y de la Sanidad, el desmesurado trabajo burocrático, la masificación, la merma continuada de la autoridad profesional y las trabas indisimuladas a la indispensable libertad de prescripción. El estado anímico no puede ser mínimamente adecuado, las situaciones de crispación, estrés, decepción y sensación de dignidad profesional herida, están a la orden del día, todo ello unido al convencimiento de ejercer una profesión de alto riesgo psico-físico. Lo cierto es que depresiones, estados de ansiedad y angustia, más el desmesurado número de denuncias y agresiones de pacientes y familiares, propician un clima poco adecuado al sosiego que requiere este trabajo.
En España la medicina ha pasado de ser una profesión liberal apasionante y atractiva, como sigue siendo en el resto del mundo libre y desarrollado, a un proletariado, retrógrado y descorazonador.
¿Cómo es posible que un Sistema Sanitario, con infraestructura y profesionales para responder con el altísimo nivel de eficacia, demostrado en la catástrofe del 11 de marzo, sea incapaz de atender en tiempo adecuado, la demanda asistencial ordinaria y tenga tan descontentos a sus médicos? Es evidente que algo falla en la gestión que se hace de este Sistema.
Así las cosas, ¿cuánto tiempo aguantarán ciudadanos (usuarios) y médicos esta situación? No lo sé, pero tengo la convicción de que nos encontramos ante una Burbuja Latente que nos puede explotar entre las manos en cualquier momento.
Tomás del Monte González
Presidente del Colegio Oficial de Médicos de Cáceres |